El Elbrus es la montaña más alta de Europa: 5.642 metros de volcán extinto entre roca oscura y nieve, en pleno Cáucaso, en la frontera difusa entre Europa y Asia. Es uno de los Seven Summits, la lista de las cumbres más altas de cada continente, y para muchos alpinistas es la puerta de entrada a esa lista: una montaña que exige respeto.


Hay varias formas de subir al Elbrus, pero la que opera Thin Air es la cara sur, la ruta clásica y la más asequible técnicamente: no exige experiencia previa en alta montaña, aunque sí buena forma física y respeto por la altitud. Subimos con un guía de montaña local, en grupos reducidos, dejando tiempo suficiente para aclimatar — nada de subir corriendo un 5.642.
La expedición empieza aterrizando en Mineralnye Vody, el aeropuerto regional del Cáucaso Norte, y desde ahí son unas tres horas de carretera atravesando el valle de Baksan hasta Terskol, el pueblo a los pies de la montaña. Terskol es una estación de esquí popular en invierno, con hoteles y restaurantes, y sirve de base durante los primeros días de aclimatación.
Antes de subir a los refugios se hacen dos excursiones de altura: una al pico Cheget (3.460 m), de 4 a 5 horas, y otra al pico Terskol y el observatorio astronómico (3.090 m), cruzando un bosque hasta una cascada. Después se sube en teleférico y telesilla hasta los refugios a 3.800 metros, donde el paisaje cambia del todo: roca volcánica y nieve permanente a partir de aquí.
Ahí se ponen los crampones por primera vez, con una excursión de aclimatación hasta el refugio Priyut Eleven (4.100 m) y, al día siguiente, hasta las rocas Pastukhov (4.800 m), donde se entrena la técnica de nieve y hielo y, para quien lo necesite, el self-arrest con el piolet.
El día de cumbre empieza de madrugada, sobre las 2 de la mañana: una oruga de nieve sube al grupo hasta los 4.800 metros, desde donde empieza la subida final, unas 6 horas hasta la cima, con tramos de cuerda fija en las zonas más expuestas. El descenso es más rápido: de vuelta a los refugios y, desde ahí, el teleférico de regreso a Terskol para celebrarlo. Se reserva además un día extra en el itinerario por si el tiempo no acompaña el día previsto.
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