Pokhara está en el centro de Nepal, en la provincia de Gandaki, unos 200 km al oeste de Katmandú: la segunda ciudad más grande del país, a 822 metros de altitud, en un valle junto al lago Phewa y a los pies de la cordillera del Annapurna. Un parapente aterriza en la orilla del lago y nadie se gira a mirar — aquí ya es lo normal. Casi todo el que viene a hacer un trek por la zona pasa por aquí antes o después, pero hay quien se queda los días enteros sin pisar un sendero.

Desde Katmandú hay dos opciones. El vuelo es corto, 25-30 minutos en el aire, aunque con facturación y traslados el trayecto completo ronda las 2-3 horas. El autobús turístico es la otra vía — unos 200 km por la Prithvi Highway — y aunque algunas webs lo anuncian en 6-7 horas, la realidad suele ser bastante más larga: entre 7 y 10 horas es lo habitual, y puede llegar a 10-12 en temporada alta o si hay obras en la carretera, que las ha habido de forma intermitente estos últimos años. Mejor contar con el día casi entero si se va por tierra.
El lago Phewa es el centro de todo: se puede remar hasta el templo de Tal Barahi, en su propia isla, o simplemente sentarse en la orilla a ver los parapentes bajar desde Sarangkot, el mirador clásico para el amanecer sobre el Annapurna. Cerca hay zonas más tranquilas — los lagos Begnas y Rupa — y para quien busca más adrenalina, tirolina, puenting y vuelos en ultraligero sobre el valle. La Pagoda de la Paz Mundial, en lo alto de una colina al otro lado del lago, se llega caminando por el bosque o combinando barco y subida a pie. Hay cuevas con formaciones de piedra caliza (Gupteshwor, Mahendra) y la cascada de Davis, además de un par de museos — el Museo Internacional de la Montaña es el más completo — para quien quiere entender mejor la región antes de ir más alto. Y para quien sí quiere subir, Pokhara es la puerta de entrada al Campo Base del Annapurna, al Circuito del Annapurna, a Poon Hill y al Alto Mustang.
Nuestro propio itinerario de Pokhara son 4 días y 3 noches: un día de lago, con sesión de cuencos y yoga por la mañana, barco hasta Tal Barahi y la ceremonia aarti al atardecer (con parapente opcional), y un día entero en Ghandruk, un pueblo gurung con el Annapurna asomando literalmente desde la puerta de casa. Funciona solo, o como cierre tranquilo después de un trek por la zona o del retiro de yoga y sound healing.